El otoño
absorbió el verano que atropelló a aquella primavera. Elena es un recuerdo algo
lejano. Con la ayuda a tiempo parcial de Lucía, la empresa estaba en orden, las
trabajadoras contentas y lo que es más importante, teníamos varios clientes
nuevos.
MATUTANO,
por el contrario, no había aceptado trabajar con TOOLS, por culpa de “…una
llamada de una ex empleada vuestra, que nos recomendó encarecidamente no contratar
la limpieza con TOOLS…” por varias
razones, entre las que se alzaba la de “…haberla despedido estando ella de baja
por depresión…”.
En fin, las ventas habían aumentado un 100% desde los escasos 6000€/mes iniciales. Con un 80% de mi tiempo dedicado a las obras, compras de suelo, ventas de casas, etc y el otro 40% (si, un 120% de mi tiempo, no ha leído mal) al sector limpieza, estaba logrando vender a un buen ritmo.
También
había desarrollado una moderna y cuidada imagen corporativa, encargado unos
preciosos uniformes de trabajo, papelería e incluso una página web que vendía
por mi: todo obra de Andy, un diseñador gráfico argentino que me leyó el
pensamiento y no hizo falta ni una modificación (cosa rara tratándose de mi)
Como mis
clientes eran 100% oficinas, con sus despachos, mesas con ordenadores, etc,
habíamos inventado un par de objetos prácticos que yo mostraba a los nuevos
clientes como “…la forma real de ofrecer un servicio de limpieza personalizado…”.
Una sencilla toalla limpia-pantallas con los colores de mi empresa y un taco de postits muy chulos que decían en cada papel algo así como “por favor: no me limpies el teclado / no toques estos papeles / no tires esto a la papelera, etc” con el fin de que mis consumidores finales marcasen la opción deseada y nuestras trabajadoras limpiasen cada puesto de trabajo de forma particular. Yo a esto, lo llamaba EL INVENTO DEL SIGLO, y mis clientes caían atrapados en mi simpática trampa comercial, una tontería muy útil y barata.
Cuando llegaron aquellas lluvias de otoño, la obra de la urbanización estaba bastante avanzada y teníamos mucha presión para terminar el proyecto de viviendas pareadas para aquellas parcelas, habría que visarlas en el colegio de arquitectos de Guadalajara y llevarlas al Ayuntamiento de Sigüenza, para que -seguramente- entre el Excmo. Alcalde y el Arquitecto Municipal triturasen mis planos y me machacasen con retrasos, incoherencias legales y otros desgastes hasta la obtención de mi licencia de obras, que con seguridad y dada nuestra relación regulín, me harían tardar un siglo más que los demás en construir mis casas.
Pero esta es otra historia que se empieza a escribir con letras de barro de obra a partir del siguiente capítulo.
Resumiendo y a pesar de estos dos trabajos, no me debería quejar de nada, tengo una niña maravillosa, una mujer que me quiere, si sale todo bien: me voy a forrar, tengo salud y un montón de amigos con los que comparto miles de risas. Si esto fuera poco, aprendo algo todos los días y me pagan bien por hacer lo que hago.
Si a
Brigitte le apetece, esta noche nos vamos a cenar y al cine.
lo que yo queria, gracias
Posted by: boroushibia | 01/12/2011 at 07:31 AM
De nada, seguro que te lo mereces.
Posted by: blog | 01/17/2011 at 12:27 PM