Pues si,
elegí a "Elena".
Ella era una mujer delgada, de unos 37 años de edad, pelo oscuro, nariz y barbilla notables, ex comercial de FIAT, muy echada para delante, buena oratoria, y para lo que yo quería, parecía una mujer capaz.
Mi abuela
siempre decía (ahora tiene Alzheimer, la pobre) que me debía siempre rodear de
gente mejor que yo. Lo he intentado, pero no siempre he sido capaz. Cada vez
que trabajo al lado de alguien que no es mejor que yo, considero que es
problema mío haberle elegido y que se debe a mi propia inseguridad… pero esa es
otra historia.
He elegido a Elena porque si que me parece mucho mejor que yo a la hora de vender, y esa era una de las cosas que buscaba para TOOLS, el empuje de las ventas. “Elena” es directa, transmite seguridad y convicción de poder lograr cualquier cosa sin dudarlo ni un instante y además, tenía la referencia de Juan.
El sueldo que me pedía era bastante mayor que el que me exigían el resto de candidatos, 2.400€ limpios al mes. He de decir que lo consideré una inversión.
A cambio,
yo le vendí a ella que yo le enseñaría el negocio, le explicaría mi visión en
cuanto a calidad de servicio, precios de venta y otras reglas de juego y ella
se ocuparía de lanzar las ventas de esta minúscula empresa de limpieza familiar
(por cierto, convencí a mis dos hermanos y madre para inyectar entre todos,
60.000€) hasta lograr una primera facturación de 40.000€/mes (más IVA, claro).
Posiblemente, superado el primer objetivo, ella se convertiría en Directora de TOOLS mientras que yo sólo me dedicaría a tomar las decisiones estratégicas, y así se lo hice saber desde el primer momento.
Igualmente
y hasta entonces, contaría con la ayuda de Lucía, que pondría una pequeña parte
de su tiempo a mantener el orden en TOOLS mientras ella estuviese fuera, a
coger teléfonos y poquito más. Lucía estaba ya muy ocupada. La asesoría le llevaría
nóminas, impuestos y demás.
Ella aceptó todo, con la ilusión de un cachorro… o eso quise ver.
Le dimos el despacho destinado al “cuarto de pensar” y allí pasó una semana entera leyendo el convenio laboral, presupuestos, contratos y demás. El lunes siguiente comencé a notar la invasión.
A Lucía
no la dejaba en paz, y Eric y yo escuchábamos algo atónitos el tono que
utilizaba para dirigirse a todo el que no fuese yo, tanto por teléfono como en
vivo y en directo.
Eric y yo nos mirábamos de vez en cuando entre agobiados y asombrados. Al final de esa segunda semana, tuve que hablar con ella, porque Lucía no estaba del todo de acuerdo con su nueva situación laboral, se le iba más del 50% de su semana en atender a su nueva… ¿¡jefa!?
-
Joder,
Nicolás. Pues si pretendes que lleve esta empresa sin ningún tipo de ayuda lo
llevamos claro… Me espetó Elena en un tono bastante insolente.
-
A
ver, Elena, esto lo hablamos en la entrevista y así será. Debes tener en cuenta
que la promotora produce más de un millón de euros al año y TOOLS, apenas
70.000€/año. Los recursos humanos están más que compensados… si me estiras,
nadie en esta oficina gana más que tú. Así que espero que no necesites más que
tu persona y la estructura que te he diseñado para defender los –de momento-
6.000€ de facturación mensual. Dije en tono suave pero con palabras
contundentes, y es que su actitud me parecía desafiante.
-
Bueno,
quizás tengas razón. Dijo mirando su mesa.
- ¡Miente! ¡Me cago en todo! ¡Me está mintiendo! Pensé para mi mismo con verdadera alucinación.
- Si necesitas que te eche un cable al principio, tira de mi, que llevo unos meses haciéndome cargo de la empresa y si se trata de algún apoyo puntual, todavía puedo dártelo sin más. Dije reconciliador.
-
Quizás
si que me apoye en ti. …y mintió otra vez...
Yo dejé su despacho y me fui hacia el nuestro (Lucía, Eric y mío) flipando por dentro.
-¡Alucinante! Tiene la típica patología chunga, como en las películas… ¡No fastidies Nicolás! ¿A que me he equivocado de persona? Seguía pensando algo acelerado hacia mi silla.
Lo hablé
con Brigitte en casa y ella pensó que era mi típica película mental, ambos
concedimos algo de posible a mi versión, pero también supusimos que me daba
pánico soltar la empresa en manos de otra persona y estaba demasiado a
A las 3 ó 4 semanas de entrar ella, me había dado tiempo para estar totalmente inmerso en la promotora y junto a Eric, perseguir el buen comienzo del proyecto de la urbanización, cosa que no estaba siendo nada fácil.
En esas
semanas sólo había ido a visitar con Elena a uno de nuestros dos clientes
importantes, una conocida agencia de viajes online. La verdad, cada vez que
presenciaba el trato que daba Elena a otras personas, me temblaban las
canillas. Se mostraba comercialmente agresiva, poco convincente y bastante
chula. Mis clientes están acostumbrados a un trato cálido y muy educado,
primero de mi padre, que ya he dicho que es un crack tomándose cafés con los
clientes, y después el mío, que me consideraba algo así como un aprendiz de mi
padre.
Los que me conocen, lo saben. No me callo ni debajo del agua y si alguien puede tener la última palabra, ese podría perfectamente ser yo. Salimos de la reunión y le corregí algunas cosas. Lo hice de la manera más delicada que conocía, pero obviamente a Elena no le sentó bien y me disparó con un “…pero tú para qué me has contratado? Es que de verdad que no lo entiendo…”
Reconozco que me asusté, pero no por la rara posibilidad de recibir un bofetón o malas palabras, me asusté por mi empresa, porque tendría que quitarme a Elena de encima rápido, porque le había presentado a mis clientes, porque no me apetecía volver a llevar el día a día de TOOLS, porque ¡era un lío! y porque maldecía el día que la contraté.
- Y no me mires así, que no te voy a morder. Me dijo a los ojos al ver mi expresión de susto.
De vuelta
a la oficina, muy educado yo, en el coche, entablé otra conversación
radicalmente distinta, con tal de ventilar la tensión, pero por dentro se me
cruzaban imágenes de la semana que viene. Tenemos concertada una reunión en Barcelona
el miércoles, para venderle a MATUTANO la gran idea que suponía
limpiar todas sus furgonetas de reparto por toda España.
¡Qué
plan! Joder, ¡qué plan!
¡No me lo puedo creer...! Parece que se cruzan en nuestro camino el mismo perfil de ¿personas? Cuando nos veamos te hablaré de SUSANA, llevo su nombre escrito a fuego en mi corazón!!!jajajaj
Posted by: África Barra | 02/22/2010 at 11:03 PM
Argh! esto hay que hacérselo mirar...
Posted by: TOOLS | 02/22/2010 at 11:08 PM