Decía una jefa mía que el buen ejecutivo debe tomarse el
primer mes para entender su trabajo, en el tercer mes no puede cometer errores
y desde el sexto, dar beneficios directa o indirectamente a su empresa. Yo siempre
había cumplido la regla del 1-3-6 sin ningún tipo de problema…
…hasta que entré a trabajar en aquella promotora
inmobiliaria. Allí perdí todos mis superpoderes. El famoso 1-3-6 se deshizo en un
errático “7AÑOS-Por ver-Por confirmar”.
De este gravísimo fallo, me doy cuenta hoy, 7 años más
tarde, porque en plena vorágine constructora, allá en 2003, no era capaz de
dominar los cambios y exageradas novedades impuestas por mis socios más
experimentados.
Espero que les sirva la siguiente metáfora para verme en
situación: ellos –los socios con mayor experiencia inmobiliaria- tenían la
quinta marcha metida y viajaban a todo gas mientras yo, todavía hacía prácticas
de conducción en el aparcamiento de un supermercado. Debieron verme muy capaz,
que decidieron trucarme el motor, de manera que el vehículo se ponía sin
despeinarse a 140 en primera.
Así que al edificio del que hablé en el capítulo diez, le
siguió un suelo de catorcemil metros cuadrados en Sigüenza, otro inmueble para rehabilitar casi en
el mismo sitio que el primero y comenzamos la negociación de un palacete enorme
y precioso, también en Sigüenza. Si aquello podía dejar insatisfecho a alguien
me propusieron visitar un edificio a rehabilitar en Palma de Mallorca, entre
otros.
Desde que mis socios empezaron con aquel subidón inmobiliario,
dejé de enterarme de si las prácticas de conducción las estaba haciendo en un
TWINGO, un autobús de dos pisos o si tenía que despegar todo un BOEING 747
desde aquel reducido aparcamiento. Tenía tal lío que simplemente dejé de
criticar la “estrategia” de mis socios e intenté completar cada reto que me
marcaban de la forma más eficaz y eficiente, dejando mis dudas para mejor
ocasión.
Hasta donde llegaron mis fuerzas, conseguí comprar el
primer edificio, dirigir su rehabilitación, adquirir el suelo destinado a
parcelas, iniciar su urbanización, dar la señal para un magnífico edificio en
pleno centro de Palma, comenzar el proyecto básico para éste, comprar el
segundo edificio en Sigüenza (muy cerca del primero, pero otra vez, por el
doble del precio) y dar comienzo al diseño del proyecto básico de este último.
Además la negociación del palacete en Sigüenza estaba virtualmente cerrada a falta de -tan sólo- el pago de la señal.
¡Qué velocidad! ¡Qué aceleración! Efectivamente aquello no
era un TWINGO ni tampoco un autobús, estaba a los mandos de algún extraño
modelo de avión y ante mi, unos doscientos metros de aparcamiento para levantar
el vuelo de aquel bicho y evitar su colisión con el edificio principal del
supermercado.
¿Iba a ser capaz de despegar? ¿Y de hacerlo volar? Y
sobre todo, ¿cuál de todos esos relojitos y luces de colores indicaba la carga
de combustible? ...Uds. ya me entienden.
Aunque de la impresión de ser otra cosa, este es el blog
de www.grupo-tools.com y www.minuevaempresadelimpieza.com
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mejor servicio y menor precio que cualquier otra empresa de limpieza. Esto que
lee, es “yo heredé una empresa de limpieza”.
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