Bajo la Torre Picasso había un sitio de ensaladas y sándwiches en el que mi amigo Diego y yo íbamos de vez en cuando a comer los días de oficina. Eso era cuando yo todavía trabajaba en la antigua empresa de mi padre y cuando Diego era broker en una empresa en la misma torre Picasso. El sitio no estaba bien montado ni la materia prima era excelente, pero la idea si. Diego y yo hicimos un Business Plan mejorando aquello, localizamos un local tirado de precio y perfecto y después lo abandonamos todo. En el fondo habíamos creado el delinas unos años antes de que estos calcasen la fórmula inglesa.
Luego boo.com. Después de quebrar aquella, vino a mi vida comercomer.com, una bazofia de negocio montado por dos ex-consultores de una conocidísima firma americana que la cagaron con todo menos con mi sueldo. A los 6 meses me fui por no aguantar más tanta tontería.
Después vino el paro (sin prestación por culpa de mi dimisión) y durante un mes preparé la creación de una empresa de ropa, hice el Business plan y cuando lo tenía medio listo, mi compañera de piso me pidió un cv porque en europcar estaban buscando a alguien que dirigiese su portal, comercio electrónico y alguna cosa más en marketing. Dije que no, pero Olga insistió y le di mi cv sin ningún interés, lo prometo. Me contrataron y me quedé casi dos años allí. Les recomiendo que alquilen The Office versión de la BBC (la otra no vale mucho) para que tengan una idea casi exacta de mi paso por el fabuloso mundo del rent-a-car.
Volví al paro sin prestaciones (otra dimisión, si) y tras un verano haciendo el vago y disfrutando de la dolce vitta, mi novia se quedó embarazada, mi madre me ofreció llevar su promotora inmobiliaria, yo acepté y en febrero de 2003 nació mi primera hija, Mia. No duden que al presente párrafo le dedicaré otro capítulo aparte.
No se muy bien cómo y por qué decidí meterme a promotor inmobiliario, hoy más que nunca me hago esta pregunta, porque… ¿no era mi especialidad Internet y marketing en general? ¿no es verdad que quería montar un negocio de ropa? ¿no es más cierto que la promoción inmobiliaria estaba rodeada de un aura de nuevo rico que no me apetecía ni un comino? Pues ¡qué cojones me hizo decirle que si a la oferta de mi madre!
Lo siento, es que no se pueden hacer una idea de lo que me ha hecho pasar el sector del ladrillo.
Entre pitos y flautas se me ocurrieron otros muchos negocios, hice algún que otro magnífico business plan, pero lo descrito es, a grandes rasgos, lo más interesante de aquellos maravillosos años, si, como en la serie americana.
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